En el Tedeum por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, el Arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva pronunció una homilía que incluyó una referencia directa al Papa León XIV y una invitación a revisar el lenguaje en distintos ámbitos de la vida social. Sus palabras textuales fueron estas:
“Odiadores de aquella época sentados en la casa de Cafarnaum. Haters de hoy, sentados frente a una computadora de su escritorio o cómodamente instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes. Descalificando y difamando. Qué vigencia tienen entonces las palabras del Papa León cuando decía en febrero de este año: los invito a abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo, empecemos a desarmar el lenguaje renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse a las calumnias. Esforcémonos en cambio por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas.”
El llamado del Arzobispo fue explícito y abarcó múltiples ámbitos: la familia, los amigos, el lugar de trabajo, las redes sociales, los debates políticos, los medios de comunicación y las comunidades cristianas.
Lo que titularon los medios
Esto es lo que eligieron destacar:
— Infobae: “Dura condena de García Cuerva al ‘terrorismo de las redes’ que impide refundar el vínculo social”
— La Nación: “García Cuerva apuntó al Gobierno por ‘el terrorismo en las redes’ y pidió salir del ‘barro de la violencia y el odio'”
— Perfil: “Tedeum: Milei mostró un gabinete unido y García Cuerva denunció el ‘terrorismo en las redes sociales'”
— C5N: “Tedeum: Jorge García Cuerva apuntó contra ‘el terrorismo de las redes’ y pidió frenar los discursos de odio”
— MDZ: “Dura homilía de García Cuerva: discapacitados, jubilaciones y una crítica al ‘terrorismo en las redes’”
— Diario Neuquino: “García Cuerva advirtió sobre el ‘terrorismo de las redes’ y pidió reconstruir el vínculo social”
Ninguno tituló: “García Cuerva pidió a las redes y los medios de comunicación revisar su lenguaje.” Ninguno. Y sin embargo, eso es exactamente lo que dijo.
El contexto del Arzobispo
Vale mencionar que García Cuerva no es una figura políticamente neutral, algo que el lector merece saber para evaluar su homilía con contexto completo. En un video que se viralizó, el Arzobispo afirmó durante una misa celebrada con dirigentes del Frente Renovador: “Todos coincidimos en que alguna vez dijimos: yo quiero ser peronista”, citando además conceptos del general Juan Domingo Perón. A lo largo de su carrera pastoral —especialmente durante su etapa como obispo de Río Gallegos— mantuvo un diálogo frecuente con referentes peronistas como Sergio Massa, Malena Galmarini y Alicia Kirchner. Su teología, cercana a los llamados “curas villeros”, prioriza la asistencia a sectores marginados, lo que algunos sectores políticos asocian con las banderas de la justicia social peronista.
Nada de esto invalida el llamado de unidad que hizo en el Tedeum. Pero sí ayuda a entender desde dónde habla y por qué sus homilías suelen concentrar más críticas hacia el gobierno actual que hacia otros actores políticos. Dicho esto, lo que dijo ayer sobre los medios de comunicación lo dijo — y los medios eligieron no verlo.
La distinción que nadie hizo
Hay una diferencia importante entre un “hater” —alguien cuya función exclusiva es insultar, descalificar, acosar y difamar— y una persona que usa las redes para informar, opinar, compartir poesía, difundir la Biblia o contar su realidad cotidiana. El Arzobispo habló de los primeros. Los medios lo aplicaron a todos.
Las redes son lo que sus usuarios hacen de ellas. Hay odio en las redes, sí. Pero también hay información, humor, arte, comunidad y debate. Reducir todo a “terrorismo” es tan sesgado como reducir a todos los periodistas a operadores pagos y a todos los Arzobispos a peronistas— algo que tampoco sería justo.
La omisión que habla sola
Lo más revelador no es lo que los medios dijeron. Es lo que eligieron no decir.
El Arzobispo invitó explícitamente a los medios de comunicación a revisar su lenguaje. Ninguno de los medios que cubrieron el Tedeum incluyó esa parte en su título. Ninguno se preguntó si el llamado también los alcanzaba. Todos apuntaron hacia afuera — hacia las redes, hacia el gobierno, hacia “el odio” en abstracto — sin dirigir la misma mirada hacia adentro.
Es el mismo mecanismo de siempre: seleccionar la parte del mensaje que sirve a la narrativa propia y omitir la que incomoda.
La trampa que no funcionó
Parecería que varios medios buscaban algo más que informar sobre el Tedeum. Titulando selectivamente las palabras del Arzobispo y apuntando solo a las redes, intentaban poner al Presidente entre la espada y la pared: a ver si lograban que se peleara con la Iglesia.
No funcionó. Cuando el periodista Eduardo Feinmann le preguntó a Milei qué había sentido al escuchar a García Cuerva hablar de “terrorismo en las redes”, el Presidente respondió:
“Twitter es una forma de expresión, usted tiene que entenderla y asimilarla. Si no le gusta, vaya y se baja de la red, no es tan problemático. Es una opinión. A mí no me parece que personas en Twitter diciendo lo que piensan sea terrorismo. Terrorismo a mí me parece que es cuando el Estado persigue a las personas o gente poniendo bombas, gente sembrando el terror. Me parece que la palabra es un poco exagerada para una persona que de repente está tecleando y está dando su opinión y que además es la forma bajo la cual puede canalizar la frustración frente a una realidad que puede que no le guste.”
Pero la respuesta de Milei no terminó ahí. Cuando Feinmann le preguntó si se había sentido atacado por García Cuerva, el Presidente fue claro:
“No. Para nada. Porque entiendo la lógica del debate, la opinión. Además lo hace de manera educada. No tengo nada de qué quejarme. Me parece que abre un diálogo y un debate y que eso es súper valioso.”
Y cuando Feinmann lo comparó con la relación que el kirchnerismo tenía con Bergoglio —a quien consideraban “el jefe de la oposición”— Milei respondió:
“No, yo creo que lo hace desde su posición. Que además me parece absolutamente entendible. Es decir, hay posiciones que me parecen interesante, positivo y constructivo que una autoridad religiosa trate de mediar en esta situación donde claramente entre los que proponemos el cambio y los que se resisten al cambio, la discusión es bastante fuerte y áspera. Muchas veces hay una parte que no juega limpio, ¿no? Pero son detalles.”
Discrepar sin atacar. Escuchar sin someterse. Respetar sin acordar. Eso es exactamente lo que los medios intentaban impedir que sucediera cuando titularon selectivamente las palabras del Arzobispo.
El círculo completo: de la homilía recortada al conflicto inventado
Hoy, el periodista Ernesto Tenembaum publicó en Infobae una nota titulada “El antagonista inesperado de Javier Milei”, donde presenta a la Iglesia Católica como “la principal voz opositora al modelo económico del presidente libertario.”
El artículo es un ejemplo perfecto de cómo funciona el mecanismo que describimos: primero los medios recortaron mal intencionadamente las palabras del Arzobispo, omitiendo que su llamado incluía a los propios medios. Sobre esa idea falsa —la de un García Cuerva “atacando” a Milei— construyeron una controversia que no existe. Y sobre esa controversia fabricada, Tenembaum erige un “conflicto” entre el Presidente y la Iglesia que el propio Milei desmintió en la entrevista que ya citamos.
Pero además de fabricar un conflicto, la nota comete un error conceptual básico que revela ignorancia sobre las ideas que pretende analizar. Tenembaum presenta como contradictorias la fe en Dios y el anarcocapitalismo. No lo son. Operan en dimensiones completamente distintas: el anarcocapitalismo es una filosofía política y económica sobre cómo organizar la sociedad; la fe es una convicción espiritual y personal. No hay contradicción teórica posible entre ambas.
Lo mismo ocurre con la supuesta oposición entre “justicia social” y asistencia a los vulnerables. Como el propio Milei ha explicado, y como desarrolla con precisión el economista Jesús Huerta de Soto, la llamada “justicia social” no existe como concepto válido: darle a unos quitándole a otros no es ni social ni justo. Pero eso no significa abandonar a quienes necesitan ayuda. Capital Humano trabaja todos los días capacitando, educando y asistiendo — no regalando el pescado a cambio de votos, sino enseñando a pescar. Eso es perfectamente compatible con las ideas de libertad: un pueblo educado, capacitado y libre es el objetivo, no la dependencia perpetua del Estado.
El periodismo que mal informa sobre estos principios no solo recorta y deforma: siembra odio hacia cualquiera que piense distinto al socialismo — una ideología que, dicho sea de paso, ha matado a millones de personas en el mundo y lo sigue haciendo.
Queda una pregunta en el aire. Los mismos medios que titularon “terrorismo en las redes” deformando lo que dijo el Arzobispo, ¿no están haciendo exactamente lo mismo que critican? Seleccionar, omitir, titular con malicia para instalar una narrativa que no surge de los hechos. Si eso lo hace una cuenta de Twitter es un “hater”. Si lo hace un medio con redacción, directores y pauta oficial, aparentemente es periodismo.
El Presidente @JMilei, en Radio Mitre, responde sobre el supuesto “terrorismo” en redes y lo pone en perspectiva en cuanto a que una persona dando su opinión en Twitter no es terrorismo, y quien no lo tolera tiene la opción de desconectarse: “Twitter es una forma de expresión,… pic.twitter.com/9GwdMIffvB
— Oficina de Respuesta Oficial (@RespOficial_Arg) May 26, 2026

Creadora de este diario libre de pauta y ad honorem · Paleolibertaria · Emprendedora · CABA, Argentina.
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