El Presidente Javier Milei participó esta mañana del Tedeum por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, acompañado por integrantes del Gabinete nacional y el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. De la ceremonia, encabezada por el Arzobispo Jorge García Cuerva, participaron la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el Canciller Pablo Quirno; y los Ministros del Interior, Diego Santilli; de Seguridad, Alejandra Monteoliva; de Justicia, Juan Bautista Mahiques; de Defensa, Carlos Alberto Presti; de Salud, Mario Lugones; y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; el Asesor Presidencial, Santiago Caputo; el Presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el Presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; y Senadores y Diputados.
Lo que instalaron los medios
Apenas terminada la ceremonia, varios medios y periodistas salieron a instalar que Karina Milei le había “impedido el ingreso” al Cabildo a Patricia Bullrich, convirtiendo una cuestión de protocolo en una supuesta demostración de poder en la interna oficialista. Las fuentes citadas: ninguna oficial. Solo referencias a “lo que se vio” y versiones de pasillo. Los verbos elegidos hablan por sí solos: “impidió”, “no acepta”, “celosamente”. Ninguno tiene respaldo en fuente verificable. Todos instalan una intención política donde el decreto indica una regla administrativa.
Lo que dice el decreto
El Decreto 2072/93, que establece el Ordenamiento General de Precedencia Protocolar para todos los actos, ceremonias y recepciones de carácter público y oficial bajo la jurisdicción del Poder Ejecutivo Nacional, es claro al respecto.
En el artículo 1°, el orden de precedencia establece que los Ministros del Poder Ejecutivo Nacional y el Secretario General de la Presidencia ocupan el puesto 7. Los Presidentes de Bloques del Senado y de la Cámara de Diputados aparecen en el puesto 18. Los Senadores y Diputados en el puesto 19.
Esto significa que en cualquier acto oficial presidencial, los ministros acompañan al Presidente. Los presidentes de bloque —incluso el del propio partido de gobierno— tienen una precedencia significativamente menor y no forman parte de la comitiva presidencial por defecto.
El mismo decreto establece en su Anexo I que la organización y ubicación protocolar de las autoridades invitadas “estará a cargo de la Dirección, Jefatura o Encargado de Ceremonial, Protocolo, Relaciones Públicas o similar, de la Repartición invitante” — en este caso, la Dirección de Ceremonial y Protocolo que depende de la Secretaría General de la Presidencia. Y agrega que “ningún funcionario o personalidad pública invitada podrá hacerse representar en los actos, ceremonias y recepciones a las que asista el Presidente de la Nación.”
En simple: quien confecciona las listas de invitados y define la ubicación de cada autoridad es la Dirección de Ceremonial y Protocolo, siguiendo criterios protocolares y de seguridad. No es una decisión política. Es una función administrativa establecida por decreto desde 1993.
Lo que no dijeron
Que el Presidente Provisional del Senado, Bartolomé Abdala, sí estuvo en la comitiva presidencial no contradice lo anterior: el decreto le asigna el puesto 3 en el orden de precedencia, muy por encima del puesto 18 que corresponde a los presidentes de bloque.
Que Patricia Bullrich sea presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado no modifica su rango protocolar. El decreto le asigna el puesto 18 a los presidentes de bloque — igualmente muy por debajo del puesto 7 que corresponde a los ministros y a la Secretaria General de la Presidencia. El protocolo no distingue entre bloques oficialistas y opositores.
Un patrón conocido
En las últimas semanas algo llamó la atención: el nombre de Patricia Bullrich empezó a posicionarse simultáneamente en redes sociales y en los medios, incluso en aquellos que suelen operar contra el gobierno. En redes aparecieron grupos apoyando fervientemente una supuesta candidatura de Bullrich a vice y hasta Presidente— cuentas que no siempre parecen humanas, junto a perfiles de asesores de la línea ex JxC / PRO y de personas que ven en ella la posibilidad de obtener un cargo.
Desconocemos si esto responde a una estrategia del equipo de comunicación de Bullrich o de sectores de la oposición que buscan generar divisiones dentro de La Libertad Avanza (Por ejemplo, nada le vendría mejor al PRO que separar a Bullrich de Milei). Después de todo, en este país ya hemos visto como instalaron “el presidente está solo” “lo dejaron solo”, etc. con presidentes que quisieron desgastar mediáticamente.
En política todo es posible. Pero la coincidencia entre el posicionamiento en redes y la cobertura mediática es difícil de ignorar.
No es la primera vez que los medios concentran su atención en una figura política con este nivel de insistencia. Lo hicieron con Alberto “el moderado”, con Massa “el conciliador” y con “el nuevo PRO” de Macri. El mecanismo es siempre el mismo: tomar a alguien del arco político, posicionarlo semana tras semana en titulares, y construir una narrativa con una intención que poco tiene que ver con la democracia y mucho con el interés político.
En este caso, el turno parece haberle tocado a Patricia Bullrich. La presidenta del bloque de senadores de La Libertad Avanza —una ministra que trabajó muy bien en seguridad bajo las órdenes de Milei y que luego integró la lista ganando su banca de senadora— aparece sistemáticamente en los medios como protagonista de supuestos enojos, incomodidades, internas y supuestos dichos contra Karina Milei. Sin fuentes oficiales. Sin documentos. Con el radio pasillo como única fuente.
Vale recordar que los mismos medios que hoy instalan esta narrativa tienen un historial verificable de recibir pauta oficial de distintos gobiernos y políticos. La lógica no es difícil de seguir, parecería que: si trabajó con Macri —que pagaba pauta—, es política hace más de 20 años, y si eventualmente llegara a una posición de mayor poder, las chances de que la pauta vuelva a fluir no son menores. No es una acusación. Es un patrón que este diario ha documentado y que el lector puede verificar por su cuenta.
Siempre posicionan aquello que les conviene.
Lo que parece escapárseles es algo simple: los votantes no son tontos. Y saben quién defiende las ideas por convicción y quién lo hace por interés, conveniencia, para perpetuarse en el estado o popularidad.
El historial de traiciones ya no escapa de los votantes desde que llevaron a Milei al sillón de Rivadavia.
Para tranquilidad de nuestros lectores
Pese a que muchos quieran generar en los votantes nerviosismo electoral hablando de internas -cuando no estamos en época electoral-, la realidad es que si la Senadora está traicionando al presidente, juntando desencantados mientras busca una “salida elegante”, o si es leal, lo confirmaremos con el tiempo, no por ruido que creen los operadores.
“Por sus frutos los conoceréis” dijo Jesús.
Mientras los medios se preocupaban por instalar internas con fuentes anónimas y verbos cargados de intención política, el Decreto 2072/93 explicaba con precisión —desde hace más de treinta años— quién entra y quién no entra al Cabildo junto al Presidente el 25 de Mayo.
No hace falta ser periodista de investigación para encontrarlo. Hace falta querer buscarlo.

Creadora de este diario libre de pauta y ad honorem · Paleolibertaria · Emprendedora · CABA, Argentina.
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