El domingo 19 de abril, el programa “¿Y mañana qué?” de TN, conducido por Luciana Geuna, emitió un informe que mostraba pasillos, despachos y áreas internas de la Casa Rosada. Al aire se jactaron, con música misteriosa de fondo, de filmar con lentes inteligentes — dispositivo que graba sin ser detectado — sin ninguna autorización oficial. Sin permiso. Sin notificación. Como si el edificio donde funciona la sede del Poder Ejecutivo nacional fuera un set de televisión abierto a cualquiera que quiera hacer un chiste.
La Casa Militar, a cargo de la custodia presidencial, no lo tomó como un chiste. El miércoles 22 de abril presentó una denuncia penal de nueve páginas firmada por su jefe, Sebastián Ignacio Ibáñez, contra Geuna, el periodista acreditado Ignacio Salerno, productores y directivos de TN. Los cargos: revelación culposa de secretos políticos y militares. La causa quedó radicada por sorteo en el juzgado federal N°4 de Comodoro Py, a cargo del juez Ariel Lijo, según publicaron La Nación y Perfil.
La denuncia es precisa sobre lo que ocurrió: “El video muestra de forma inequívoca que el autor del informe registró sin filtro la actividad de la sede principal del Gobierno mediante una grabación subrepticia.” Y agrega que los propios periodistas reconocieron en el aire que los registros eran “furtivos” — la palabra la usaron ellos.
La medida preventiva y el victimismo instantáneo
Como consecuencia directa de la denuncia, el Gobierno tomó una medida preventiva: quitó las huellas dactilares a todos los periodistas acreditados en Casa Rosada mientras avanza la investigación judicial. Javier Lanari lo explicó desde su cuenta de X: “La decisión de quitar las huellas dactilares a los periodistas acreditados de Casa Rosada se tomó de manera preventiva ante la denuncia de Casa Militar por espionaje ilegal. El único fin es garantizar la seguridad nacional.”
La respuesta de los medios involucrados y sus aliados fue inmediata y predecible: libertad de expresión, censura, dictadura. El mismo periodista que entró con lentes ocultas a filmar sin permiso el interior de la Casa de Gobierno se convirtió, en cuestión de horas, en una “víctima” de la libertad de prensa.
El periodista Antonio Laje fue uno de los pocos en el ambiente mediático en decir lo que muchos pensaban: “¿Cómo vas a entrar a filmar sin autorización? Hacelo en Estados Unidos y fijate cómo te va.”
Antonio Laje reventó a la payasa de Luciana Geuna:
— CapitanPike (@pike_capit3704) April 23, 2026
– Novedad: Se decidió quitar el acceso a los periodistas por lo del espionaje ilegal.
– "Cómo vas a entrar a filmar sin autorización? Hacelo en USA y fijate como te va!"
– "Ahora tenés una denuncia penal de Casa Militar" pic.twitter.com/mnJbChrqdE
Video de: CapitanPike
Lo que escribió Potus Amarillo — y retuiteó el Presidente
Desde la cuenta de X de este diario expresamos nuestra opinión:
“Yo pensaba que el periodismo no podía caer más bajo pero siempre pueden hacerlo un poco más.
Si Luciana Geuna puso eso al aire es porque sus jefes se lo permitieron. Ser funcional a multimedios así, los terminará dejando sin carreras.
Nada afecta más al periodismo que los intereses políticos de los empresarios para los cuales trabajan.
Y si a eso le sumás los deseos de protagonismo y el poco amor por la profesión y el país, ni hablemos.
Tristísimo el falso victimismo de los que hicieron todo para ser echados de la Casa Rosada, mientras montones de periodistas serios de todo el país, sueñan con ese honor que han desperdiciado.”
El Presidente Javier Milei lo retuiteó.
El partido de los periodistas y su diputada
Como si el espionaje con lentes ocultas no fuera suficiente, la diputada Marcela Pagano — periodista de profesión — presentó una denuncia penal contra el presidente Milei por la suspensión temporal de las acreditaciones. En su escrito calificó la medida como “inédita desde el retorno de la democracia” y la equiparó con “los momentos más oscuros de nuestro país”.

Vale aclarar lo que Pagano omitió: la suspensión de acreditaciones es una medida temporaria mientras la Justicia investiga si dos periodistas usaron dispositivos ocultos para filmar el interior de la sede del Gobierno.
No es censura. Es clara consecuencia.
Desde Potus Amarillo lo dijimos también: “No sabía que los medios ahora tienen partido político y hasta tienen una banca en diputados que los representa aún cuando juegan a los espías. Lo que hay que leer… Para tener ‘voz disidente’ primero tiene que haber una ‘disidencia’, no una caterva de impresentables gritando por orden del mejor postor, ni oportunistas — ladronas de banca y estafadoras de votantes libres — presentando papelitos para llamar la atención.”
El contexto que los medios no cuentan
Este episodio no ocurre en el vacío. Ocurre semanas después de que se revelara que una red de espionaje rusa — “La Compañía” — habría pagado notas en medios argentinos para operar contra el Gobierno de Milei. De ese escándalo también surgió que algunos medios usan firmas falsas para publicar contenido. El Gobierno ya había restringido preventivamente el acceso a periodistas de siete medios vinculados a esa operación.
Ahora, sobre ese fondo, dos periodistas de TN entran con lentes ocultas a filmar la Casa Rosada — y cuando los denuncian, los medios que cobran pauta del kirchnerismo salen en masa a hablar de libertad de prensa.
El periodismo no está por encima de la seguridad nacional. Nunca lo estuvo. Y entrar con dispositivos ocultos a filmar la sede del Gobierno no es periodismo, es otra cosa.

Creadora de PotusAmarillo.com · Paleolibertaria · Ultra fundamentalista de datos serios · Emprendedora · CABA, Argentina.
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