Detrás de los eslóganes de “justicia social” suele esconderse un mecanismo psicológico: el resentimiento hacia el exitoso transmutado en política de Estado. Un análisis desde la Escuela Austríaca sobre cómo los impuestos punitivos destruyen la riqueza, financian la corrupción y administran la pobreza sin eliminarla. Por Angry Alberdi.