Carta, video, 32.000 personas y un bloqueo: así le respondimos a Feinmann y así nos invisibiliza.

Eduardo Feinmann publicó esta semana una carta abierta dirigida al vocero presidencial Manuel Adorni. El texto, de tono sentencioso y estructura cuidada, le pedía al funcionario que diera un paso al costado en nombre de la lealtad, la eficacia y el bien del Presidente. “Cuando el vocero se vuelve noticia, algo se rompió”, escribió Feinmann. Y cerró con una frase que buscaba sonar magnánima: “No es pedirte la renuncia. Es ayudarte a pensar.”

La carta circuló. Pero una respuesta no vino de ningún funcionario del gobierno. Vino de la directora de este diario.

La respuesta que vieron nuestros lectores

Potusamarillo.com publicó en su cuenta de X una carta abierta dirigida directamente a Feinmann, escrita en su mismo registro y con sus mismas palabras como punto de partida. Sin un solo insulto. Solo hechos.

El contexto de ese video no es menor. Oscar González Oro, compañero de trabajo de Feinmann durante 18 años en Radio 10, explicó públicamente en una entrevista con Luis Novaresio que el periodismo de aquella época había “bajado” a De la Rúa hablando sistemáticamente mal de él. El motivo, según González Oro: el entonces presidente había ordenado quitarles la pauta oficial a los medios, y esa fue la reacción del sector.

Hay un tercer contexto actual que vale la pena recordar sobre los medios: el escándalo de la campaña de desinformación rusa contra el gobierno de Javier Milei del que nadie dice nada. Según documentos filtrados analizados por un consorcio de siete medios internacionales, una red financiada desde Rusia inyectó casi USD 300.000 para fabricar más de 250 noticias falsas contra el Ejecutivo nacional en más de 20 medios argentinos. Feinmann nunca escribió ninguna carta abierta al respecto.

La pauta que Feinmann no menciona

Hay otro silencio que llama la atención y que este diario si investigó.
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (PRO), bajo la gestión de Jorge Macri, distribuyó en 2024 más de $3.409 millones en pauta gráfica, otros $2.570 millones en publicidad digital a sitios web y $367 millones adicionales en publicidad en cines.
La información existe y es de acceso público, pero está publicada sin orden cronológico, enterrada en la web oficial, lejos de cualquier criterio de transparencia activa. Para 2025, directamente no hay datos disponibles.
Los medios no hablan de esto pero este diario si investigó:

Recordar que estamos en 2026 y estos numero son del 2024. También recordar que si bien dividen los items muchos pertenecen a la misma empresa, Ej. Diario olé es también de Clarin.

Interesante también la pauta que dio justamente a Radio Mitre el gobierno de CABA. Si, también lo investigamos:

Feinmann, que dedica cartas abiertas a pedirle la renuncia al vocero presidencial / Jefe de Gabinete, no dedicó ni una línea al manejo discrecional de la pauta publicitaria del distrito que gobierna uno de los principales aliados políticos del grupo para el cual trabaja.

La misma lógica aplica a los $56 millones que el gobierno de Axel Kicillof destinó a fiestas populares con fondos públicos no reintegrables. Y también aplica para pauta oficial pagada en lo que va del 2026 por el Gobernador Kicillof, investigación propia de este diario, que tampoco generó cobertura en los programas ni tuvo difusión en canales de YouTube importantes.

Quizás tenga algo que ver con la publicidad que aparece en su web: según documentó el creador de contenido Tipito Enojado en un video sobre los medios, la página personal de Feinmann muestra publicidad de municipios y provincias de origen kirchnerista, y también del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. El mismo gobierno de CABA que distribuye su pauta sin transparencia activa y del que Feinmann parecería no querer hablar.

30.000 personas y un bloqueo

La respuesta publicada por la directora de Potusamarillo.com alcanzó a más de 30.000 personas en pocas horas. Varios usuarios la copiaron y la pegaron directamente en el perfil de Feinmann en X.

La reacción del conductor fue elocuente en su silencio. Sin responder públicamente. Sin refutar ninguno de los hechos mencionados. Sin nombrar a quien le había respondido.

Simplemente bloqueó nuestra cuenta.

La directora del diario capturó el mensaje de bloqueo y lo compartió con una sola línea: “El periodismo que defiende la libertad de expresión, cuando le responden sin un solo insulto.” No hizo falta agregar más nada.

El doble estándar

Feinmann está en su pleno derecho de bloquear a quien quiera en una red social. Eso no está en discusión.
Su cuenta es pública pero es de él y tiene todo el derecho a hacer con ella lo que quiera porque está en X que es una empresa privada. Nosotros sí, defendemos la libertad de expresión en las redes incluso de quienes nos bloquean.

Lo que sí merece discutirse es la coherencia.

Porque cabe preguntarse qué hubiera pasado si el Presidente de la Nación bloqueara a un periodista que le expresa una opinión crítica. Si Javier Milei silenciara en X a quien lo cuestiona, los mismos que hoy guardan silencio estarían hablando de “fascismo”, de censura, de avasallamiento a la libertad de expresión.

La directora de este diario no es el Presidente, estamos muy lejos de osar compararnos con su impacto en las redes y en las vidas de las personas de todo el mundo. Pero es una ciudadana que vota, que paga impuestos, y cuyos impuestos financian —entre otras cosas— la pauta publicitaria que el gobierno de CABA distribuye discrecionalmente entre medios y periodistas, incluyendo los que luego escriben cartas abiertas sobre lealtad y eficacia.

¿Su opinión no merece ser defendida con la misma energía con la que se defiende la libertad de expresión cuando el que bloquea es un funcionario? ¿O la libertad de expresión solo se invoca cuando conviene o afecta a amigos del poder?

La pregunta es simple y no tiene respuesta cómoda: ¿hay argentinos de primera y argentinos de segunda?
¿La libertad de expresión se defiende siempre, o solo cuando el criticado es un periodista y el que se expresa tiene poder político?

Feinmann sabe bien la respuesta.

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