El meteorólogo más caro del mundo: cómo el Estado argentino pagó durante décadas para recolectar datos a mano que hoy se obtienen solos

Hay una imagen que lo explica todo. En plena era de los satélites, los smartphones y la inteligencia artificial, el Servicio Meteorológico Nacional de Argentina tiene estaciones meteorológicas de más de 50 años que registran datos en planillas de papel. Esas planillas se vuelcan luego en un sistema operativo DOS — el mismo de pantalla verde que usaban las computadoras en los años 80 para enviar la información a los meteorólogos.

No es una anécdota. Es el funcionamiento oficial de uno de los organismos más importantes para la seguridad de millones de argentinos.

Lo que reveló Sturzenegger

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, publicó esta semana en su cuenta de X un hilo que vale la pena leer completo. Su descripción del estado actual del Servicio Meteorológico Nacional es tan increíble que parece ficción.

El SMN cuenta con aproximadamente 100 estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo del país y una planta de cerca de 1.000 empleados — de los cuales solo unos 20 son meteorólogos. El resto son personal de apoyo que existe fundamentalmente para hacer una sola tarea: ir a las estaciones, leer los instrumentos y anotar los datos en papel.

Como los datos hay que recolectarlos con frecuencia horaria, se necesitan en promedio 7 personas por estación. Esas personas registran los datos en planillas, las vuelcan en un sistema DOS y las envían al meteorólogo de turno.

“El absurdo”, dice Sturzenegger, es que los sueldos de esas 7 personas permiten pagar una estación moderna (la mejor disponible a nivel mundial ) que transmite esos datos y muchísimos más a los meteorólogos en tiempo real, y sin necesidad de personal alguno.”

Lo que cuesta y lo que podría costar

Según el análisis del propio ministro, el SMN podría ofrecer un mejor producto con mejor tecnología con solo 150 personas en lugar de las casi 1.000 que tiene hoy. Son pocas las oportunidades tan obvias donde se puede mejorar tanto y ahorrar tanto al mismo tiempo.

El dinero que hoy se destina a los sueldos del personal de campo es dinero que pagan otras familias argentinas reduciendo su poder de compra y su capacidad de sostener otros empleos en otros sectores de la economía. No es un problema abstracto de planilla fiscal. Es plata real que sale de bolsillos reales para financiar un sistema que podría funcionar mejor con una fracción de ese costo.

Por qué importa más allá del presupuesto

Sturzenegger menciona dos tragedias para que el dato no quede en el plano abstracto: La Plata y Bahía Blanca. Dos catástrofes climáticas que costaron vidas y que pusieron en evidencia las consecuencias reales de tener un sistema de alertas meteorológicas deficiente.

Un mejor sistema meteorológico no es solo una cuestión de eficiencia del Estado es una cuestión de seguridad pública. Cada alerta temprana que llega tarde, cada pronóstico impreciso por instrumentos obsoletos, tiene consecuencias reales para personas reales.

La pregunta que nadie quiso responder durante décadas

¿Qué hicieron todos los ministros de defensa anteriores, que tuvieron que venir Luis Petri y Carlos Presti a poner un poco de racionalidad en esto?”, pregunta Sturzenegger. “La desidia en este tema no solo es un tema presupuestario, nos dejó más desguarnecidos en términos de anticipos meteorológicos.”

La respuesta es incómoda: nadie lo hizo porque hacerlo tiene un costo político. Los trabajadores afectados protestan, los gremios se movilizan, los medios publican notas sobre despidos. El resultado de no hacerlo, un sistema meteorológico obsoleto que no puede alertar a tiempo sobre tormentas devastadoras, no tiene cara visible ni movilización en la puerta del organismo.

“Argentina se quedó porque se paralizó en las posibilidades de mejorar su productividad con mejoras como esta”, concluye Sturzenegger. “Por suerte viene la presidencia de Milei a poner un poco de orden en este tema para el bienestar y seguridad de todos los argentinos.”

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