Tres periodistas, tres gobiernos, un manual: de Grondona a Pagni, la tradición argentina del periodismo de deslegitimación

Hay una pregunta que casi nadie hace cuando se discute la cobertura mediática de un gobierno: ¿Este análisis ya lo vimos antes? ¿Con otro periodista, con otro presidente, con el mismo mecanismo, con el mismo resultado?
La respuesta, en Argentina, es sí. Y los datos están disponibles para cualquiera que quiera mirarlos.

Lo que sigue no es una denuncia. Es una disección. Tres casos documentados, separados por décadas, que muestran que lo que solemos llamar “periodismo crítico” tiene, en Argentina, una tradición específica: la instalación sistemática de la imagen de un gobierno incapaz de gobernar, construida no sobre hechos verificados sino sobre acumulación de dudas, preguntas sin respuesta y fuentes sin nombre. La llamo la Operación Incapacidad.

No es una conspiración. Es un método. Se aprendió, se aplicó, se heredó.


I. El nombre del método

La Operación Incapacidad tiene cuatro pasos, siempre en el mismo orden:

Primero, instalar el encuadre: este gobierno no puede. No lo dice el periodista directamente. Lo sugieren las preguntas que hace, los adjetivos que elige para los actores secundarios, el orden en que aparecen los personajes. “¿Qué va a pasar?” es la pregunta inaugural de Grondona en Primera Plana, 1966. No afirma nada. Solo instala que algo malo está por pasar.

Segundo, personalizar la incompetencia: no es el sistema que falla, es el presidente que no alcanza. La tortuga de Illia. La pregunta de portada “¿Siguen gobernando?” apuntada a Isabel Perón. La acumulación de anécdotas, gestos, declaraciones fuera de contexto que construyen la imagen de alguien que no está a la altura. Sin un hecho central verificable. Con la suma de mil detalles que, tomados juntos, instalan una certeza que ninguno de ellos sostiene por separado.

Tercero, proponer el sustituto: alguien que sí puede. En 1966 fue Onganía. En 1976, cualquier orden que reemplazara el “caos”. En el presente, la figura del sustituto no es necesariamente un militar; puede ser “el mercado”, “los inversores”, “la oposición responsable”. Lo importante es que el periodista no propone: describe un anhelo social que detecta en sus fuentes. Las fuentes, naturalmente, no tienen nombre.

Cuarto, lavar el resultado: cuando el desenlace llega —el golpe, la crisis, la caída— el periodista no lo celebra. Lo describe como inevitable. “El gobierno cayó como una fruta madura.” La responsabilidad se diluye en la fatalidad. El que instaló el clima no asume el clima.

Esos cuatro pasos son identificables en los tres casos que siguen.


II. Caso 1: Mariano Grondona y Arturo Illia (1964–1966)

Arturo Illia asumió en octubre de 1963 con el 25,1% de los votos, en elecciones con el peronismo proscripto. Era un médico de Cruz del Eje, sin aparato de comunicación, sin imagen televisiva, sin operadores. Gobernó con honestidad documental: no se enriqueció, no usó las estructuras del Estado para propaganda, vivió en hoteles baratos cuando estaba en Buenos Aires y se trasladaba en el colectivo 60.

La prensa tenía otro diagnóstico.

Desde Primera Plana, Mariano Grondona construyó su cobertura sobre un eje que se fue afinando entre 1964 y 1966: la imagen de un presidente “sin poder”. El instrumento visual fue la tortuga. Los semanarios Primera Plana y Confirmado publicaban caricaturas de Illia representado como ese animal, lo que en esa época se percibía como simbolismo de lentitud e inacción.

El método no era solo visual. Era retórico. Grondona abría sus columnas con preguntas —”¿Qué va a pasar?”— que no afirmaban nada pero instalaban que el horizonte era incierto. Simultáneamente, el mismo semanario resaltaba la personalidad del general Juan Carlos Onganía, contraponiéndolo con la imagen de los políticos, alentando su intervención como “salvaguarda de la Patria”. No proponía el golpe. Describía una expectativa social. Narraba un anhelo. La diferencia entre proponer y describir es, en la práctica, inexistente cuando la descripción se hace 120 veces seguidas en el principal semanario político del país.

Cuando Illia le propusieron operadores mediáticos para mejorar su imagen pública, respondió: “Esa tarea se la dejo a los seguidores de Hitler y Mussolini. Yo soy como soy. El que quiera creer que soy una tortuga que lo crea. Yo soy el que soy. No me engalanen.”

El gobierno de Illia cayó el 28 de junio de 1966. Grondona fue el autor de los primeros comunicados militares golpistas. Días después, desde la revista Extra, escribía: “Onganía hace rato que probó su eficiencia. La del mando. Si organizó el Ejército, ¿por qué no puede encauzar el país? Puede y debe. Lo hará.”

Tres años después, Onganía fue eyectado.

El investigador Miguel Ángel Taroncher documentó el proceso en su libro La Caída de Illia, la trama oculta del poder mediático (Edhasa): los periodistas Grondona, Neustadt y Montemayor “contribuyeron, como parte integrante del poder mediático, a la campaña de prensa sobre la base de coincidentes mensajes críticos contra el gobierno”. La tesis doctoral sobre el tema, elaborada en la Facultad de Periodismo de la UNLP, estudia las columnas editoriales de Grondona en Primera Plana entre junio de 1964 y el 30 de junio de 1966 como corpus de análisis de una narrativa sistemática destinada a desacreditar la acción gubernamental e instaurar la propuesta de una alternativa militar como salida legítima.

No fue una opinión. Fue un proceso editorial con estructura y dirección.


III. Caso 2: Jacobo Timerman e Isabel Perón (1975–1976)

Jacobo Timerman no necesita presentación extensa. Fundó Primera Plana en 1962, Confirmado en 1965, y La Opinión en 1971. Desde Confirmado había sido parte activa del proceso de deslegitimación de Illia —La Nación lo documentó al momento de su muerte: desde ese semanario “encabezó una furiosa campaña de descrédito contra el gobierno radical de Arturo Illia que colaboró en crear el clima para su derrocamiento en 1966”.

Una década después, con La Opinión como plataforma, Timerman aplicó el mismo mecanismo sobre el gobierno peronista de María Estela Martínez de Perón.

El encuadre fue “el vacío de poder”. La Argentina vivía un período de violencia política real, con la Triple A, los Montoneros, el ERP, una economía en crisis. Timerman no inventó esa realidad. Pero eligió encuadrarla de una manera específica: el gobierno era incapaz de ejercer el poder necesario para poner orden. La solución implícita era alguien que sí pudiera.

El propio Timerman lo reconoció sin eufemismos, en sus propias palabras, citadas en Revista Haroldo: “La revolución contra la presidencia de Isabel Perón encontró en La Opinión a su principal abanderado, ya que el diario insistía en la necesidad de cubrir el vacío en que vivía el país.”

Los hechos tienen fecha y soporte físico verificable. Días antes del 24 de marzo de 1976, Timerman sacó a la calle el diario La Tarde, bajo la dirección de su hijo Héctor, de 22 años. El primer número llegó a los kioscos el 16 de marzo —ocho días antes del golpe. Su tapa: una gran foto de Isabel Perón hablando en público. El titular: “¿Siguen gobernando?”

La Tarde duró cinco meses. La Opinión apoyó abiertamente el derrocamiento de Isabel por los militares.

El desenlace también es conocido. En abril de 1977, Timerman fue secuestrado, torturado y finalmente expulsado del país por la dictadura que había ayudado a instalar. “Jacobo pensó que iba a tener más poder que los milicos; esa era su locura”, le dijo uno de sus colaboradores a la biógrafa Graciela Mochkofsky. “Los gobiernos militares pasan, los periodistas quedan”, había dicho Timerman a uno de sus editores.

Ninguna de esas frases es una denuncia retrospectiva. Son las palabras de los protagonistas, recuperadas por fuentes documentadas.

La estructura del caso Timerman–Isabel es idéntica a la del caso Grondona–Illia:

  1. Encuadre del gobierno como incapaz (”el vacío de poder”).
  2. Acumulación de cobertura negativa sin una acusación central verificable.
  3. Propuesta implícita de un sustituto (”alguien que ponga orden”).
  4. Apoyo al desenlace cuando llega.
  5. Sorpresa cuando el desenlace los incluye a ellos como víctimas.


IV. Caso 3: Carlos Pagni y el gobierno de Milei (2024–presente)

El tercer caso está en curso. La documentación es parcial por definición. Pero el patrón es identificable porque los primeros dos casos nos enseñaron a leerlo.

La Operación Incapacidad no requiere mentir. Eso es lo que la hace eficaz y difícil de refutar. Requiere seleccionar. Requiere mezclar datos verificables con afirmaciones sin fuente atribuida. Requiere usar preguntas en lugar de tesis, de modo que la carga de la prueba nunca recaiga sobre quien escribe. Requiere instalar un clima sin asumir la responsabilidad de haberlo instalado.

¿Cómo se identifica en el presente? Con las mismas herramientas que permiten identificarlo en el pasado.

Primer indicador: el encuadre de la impotencia. No “el gobierno tomó esta decisión equivocada” sino “el gobierno no puede”. La diferencia es técnica pero decisiva. La primera afirmación es refutable con datos. La segunda es una atmósfera. No hay dato que refute una atmósfera.

Segundo indicador: las fuentes sin nombre. “Fuentes del gobierno señalan”, “en el entorno del Presidente se admite”, “operadores que siguen de cerca la situación”. El periodista no afirma. Transmite. Si la afirmación es falsa, la responsabilidad es de la fuente, que no existe o no puede ser verificada.

Tercer indicador: la acumulación sin causalidad. Cada nota conecta actores, hechos, reuniones, declaraciones. La conexión nunca es causal —eso requeriría prueba—, sino narrativa. A aparece en el mismo párrafo que B, que aparece en el mismo párrafo que C. El lector infiere la cadena. El periodista no la afirmó.

Cuarto indicador: la pregunta como afirmación encubierta. “¿Puede el gobierno sostener esto?” no es una pregunta neutral de análisis. Es una afirmación disfrazada de duda. La respuesta implícita está en la pregunta. No hace falta decirla.

Estos cuatro indicadores son técnicos. No dependen de si uno simpatiza o no con el gobierno que se cubre. Se pueden aplicar a cualquier texto periodístico de cualquier tendencia. Son las herramientas del método, y por eso permiten identificarlo independientemente del color político del que lo aplica.

Grondona lo llamó “el vacío de poder” cuando habló de Illia. Timerman usó exactamente la misma frase para Isabel. El vocabulario viaja a través del tiempo porque el método es el mismo.


V. La línea que conecta los tres casos

¿Pagni aprendió de Grondona? Probablemente no en el sentido de una transmisión consciente. El método no se aprende en un taller. Se aprende en las redacciones, en la lectura de los grandes columnistas anteriores, en la práctica de un género que tiene sus convenciones, sus formas, sus modos de construcción de autoridad.

Lo que conecta los tres casos no es una conspiración. Es una tradición profesional no declarada.

En Argentina, el periodismo político de élite tiene una convención que opera por debajo del contenido explícito: la cobertura del poder desde el lugar de quien sabe más que el poder sobre cómo ejercerlo. El periodista no gobierna, pero sabe cómo debería gobernarse. Esa posición de superioridad epistémica —”yo sé lo que vos no podés”— es la que autoriza el encuadre de la impotencia.

Grondona lo sabía. Lo ejerció. Luego se arrepintió de Onganía y no se arrepintió del método.

Timerman lo sabía. Lo ejerció. Luego fue víctima del desenlace y no revisó el método.

La tradición continúa porque el método es rentable. Produce lectores. Produce autoridad. Produce influencia sobre los actores del poder que quieren conocer cómo los percibe quien tiene ese capital simbólico. El periodista de este estilo no es un adversario del poder: es un interlocutor del poder que negocia desde una posición de quien puede destruirte si no te plegás.

Illia no se plegó. Isabel tampoco pudo. El resultado fue el mismo.


VI. Lo que cambia cuando sabés esto

Conocer el método no convierte al lector en conspiranóico. No significa que toda cobertura crítica sea una Operación Incapacidad. Significa tener las herramientas para distinguir cuándo una nota informa y cuándo instala.

Las preguntas son simples:

¿La afirmación central tiene fuente verificable, o es una acumulación de sugerencias?

¿El encuadre es “el gobierno hizo X y X tiene estas consecuencias” o es “el gobierno no puede”?

¿Las fuentes tienen nombre, o son “entornos” y “operadores”?

¿La nota plantea una tesis que asume y defiende, o una serie de preguntas que sugieren sin comprometerse?

Si las respuestas apuntan sistemáticamente hacia la segunda opción, lo que estás leyendo no es análisis político. Es la Operación Incapacidad.

No es mala fe necesariamente. Es un método. Se aprendió, se aplicó, se heredó.

La diferencia entre el lector que lo sabe y el que no lo sabe es la misma que hay entre quien ve un truco de magia y quien sabe cómo funciona. El truco sigue siendo impresionante. Pero ya no puede engañarte.

No es casualidad. No es mala leche. Es un método. Tiene sesenta años de historia. Tiene nombre. Se llama la Operación Incapacidad. Y ahora vos también la ves.

FUENTES

  • Taroncher, Miguel Ángel. La Caída de Illia, la trama oculta del poder mediático. Buenos Aires: Edhasa. Citado en El Historiador (elhistoriador.com.ar).
  • Bertolotto, Matas, Bracco y Ozn. Mariano Grondona: continuidades y adaptaciones en un discurso golpista (TIF). Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP. Disponible en perio.unlp.edu.ar.
  • Mochkofsky, Graciela. Timerman. El periodista que quiso ser parte del poder (1923–1999). Buenos Aires: Sudamericana, 2003. Citada en Infobae (06/01/2023).
  • La Opinión, Timerman y la dictadura. Revista Haroldo (revistaharoldo.com.ar).
  • Murió el periodista Jacobo Timerman. La Nación (lanacion.com.ar). Fecha de acceso: 2026.
  • Wikipedia: Arturo Umberto Illia / Golpe de Estado en Argentina de 1966 / Mariano Grondona / Jacobo Timerman. Consultadas marzo 2026.
  • 28 de junio de 1966: El derrocamiento de Arturo Illia. Revista La Ciudad (laciudadrevista.com). 28/06/2025.
  • Jacobo Timerman, el periodista que pidió el golpe de 1976 y terminó prisionero de los militares. Agencia Nova (agencianova.com). 06/01/2025.

Nota original de Gustavo Arabia
@braga_dito

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